Por su nobleza, dureza y sobria belleza el roble es, sin duda, la reina de las maderas. Aunque en su color natural varía del marrón amarillo pálido al marrón pálido oscuro, la posibilidad de tintarlo en infinidad de colores multiplica espectacularmente su aspecto, que puede adquirir los más variados e insospechados tonos pero siempre mantienendo su carácter y elegancia característicos.

Es una madera semidura de muy buen acabado y resistencia que se utiliza ampliamente tanto en tanto en tarimas macizas como en parquets bicapas, tricapas, revestimientos de paredes o losetas.